Y para colmo me he enterado de que en el cielo no hay alcohol

Tres dedos de un líquido amarillo concentrados en un vaso de chupito. Y ya van tres.
Sal y limón. Y su nombre ni lo quiero pronunciar.
Una suave e imperceptible voz te susurra al oído la resaca de mañana.
Y aflora todo eso que llevas enterrado en el sótano de tus pensamientos, en el altillo de tus anhelos, en el trastero de tus miedos.
Suena una canción que borra de un plumazo al pesado de la derecha, a la multitud de la pista, incluso borra el olor a mistol que sustituye últimamente al del tabaco. Y perdido en ese cocktail de sensaciones eres consciente de lo inconsciente que estás.

Y van cuatro. “Por nosotros!”,
Entonces tú me presentas a ese yo que sólo aflora de 00:00 y hasta que el cuerpo aguante. Y dibujas castillos en las nubes, esbozas niños y pintas sueños que se esfuman como nosferatu cuando está a punto de salir el primer rayo de sol; pero debajo del edredón.

Es una noche más. Una noche cualquiera. Bailamos ajenos a nuestros miedos, al compás de nuestras aspiraciones, al son de nuestros deseos y empuñando fuerte un botellín lleno de sueños. Por un instante todo es posible.
Y sin embargo, “todo siempre parece imposible hasta que se hace realidad”.


Sobre el autor

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Ella es una persona creativa, divertida, que sueña despierta y que adora romper las reglas. Le gusta el diseño, la creatividad y los detalles que marcan la diferencia. Este blog estimula las pequeñas inquietudes que un grande debe tener. "Por que, las noches que contienen sueños, son noches que duran días."

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