Lo bonito que es odiar, y sonreír

Hace poco leí que una de las lecciones de la vida es aprender a odiar, pero a odiar bien, a odiar con amor, sin violencia, pero irracionalmente. A poder tener el derecho de levantarte un día y odiar a tu vecino porque te sonría en el ascensor, al del semáforo porque arranque antes que tu o a simplemente, cogerle asco por un día a Ana Pastor, a Sergio Ramos, a los flipados del gym, a los ejecutivos que se toman las comidas con calma, a Pablo Iglesias, a las estupendas de Coachella o las películas de Trueba… sin que ello te haga sentirte mal y notando lo libre que eres y lo que descargas cagándote en ellos por un rato. “¿Terapia? Seguro Doctor… Pero con cuidado no quiera acabar en el Hospital Cínico”. Bien, después de esto ya puedo volver a mi puesto de trabajo y sonreír al Excel durante 8 horas.

La importancia de tener un mal día no quiere decir nada más que reconoces los que son buenos. Y es que realmente, nadie nos enseña esta parte de la vida. En las putas películas de Disney no hay odio, si malos, pero no odio. 28 primaveras después seguimos creyendo en los finales felices y en los Érase una vez… Y no te das cuenta que si cenicienta tenía que irse a las 12 era porque se iba de Rave…

Odio

Encontrado en Kevc.Tumblr

Sobre el autor

Posteado por

Ella es una persona creativa, divertida, que sueña despierta y que adora romper las reglas. Le gusta el diseño, la creatividad y los detalles que marcan la diferencia. Este blog estimula las pequeñas inquietudes que un grande debe tener. "Por que, las noches que contienen sueños, son noches que duran días."

2 Comments

Deja un comentario