Viejo lobo de mar

Fred sabía que en tierra había otra vida, que no estaría solo, que probablemente tendría familia, y haría amigos, incluso sabía que su pescado tendría compradores, pero el disfrutaba del silencio de la soledad y le daba miedo y agobio pensar en lo rápido que iba la gente de tierra. El no quería móvil, ni internet, no quería usar el metro, ni necesitaba más para vivir de lo que ya tenía. Había oído hablar de que esa gente enjoyada con la que se cruza en los yates viven en casas con piscina, y que veían la tele en 3D -aunque no entendiera mucho de ello-.

El era de esos que no necesitan reloj, y que conocen el sol y el mar mejor que a sí mismos. Fred vivía solo en un camarote de 3×2 en el que sólo cabía un colchón, una lámpara de gas y dejaba un cubo en la proa para que se llenara las noches de lluvia y poder así tener el placer de ducharse, porque por muy cerca que tuviera el agua, sólo buceaba los días que fondeaba cerca de otros barcos para no dejar nunca el barco solo porque, ¿qué pasaba si la escalera se rompía mientras el subía? ¿quien le iba a ayudar?.

Fred era precavido, cosía y cuidaba las velas para que siempre luchasen contra el viento, tenía sus cañas preparadas para cualquier momento y se guardaba pescado fresco por si enfermaba.

Pero Fred tenía un secreto, tenía un hobbie que nadie conocía que le hacía mantenerse vivo cada día. No era un hobbie con finalidad productiva sino que su valor residía en el entretenimiento y le gustaba tanto que de manera habitual lo hacía casi sin esfuerzo.

Yo no te voy a descubrir el hobbie de este viejo lobo de mar, pero si quiero hablarte de la importancia de tener ilusión por algo y que te pueda llenar a pesar de no tener nada a tu alrededor. Algo con lo que disfrutas y alimentas tu mente sin darte cuenta. Algo que te haga desconectar de tu rutina diaria, que te haga aislarte de tus malos días, que cura las depresiones, los sentimientos de soledad y que te dan un equilibrio mental sin darte cuenta.

Amelie disfrutaba metiendo la mano en los sacos del mercado, iba cada día solo para cerrar los ojos, suspirar y sonreír, una afición simple pero que le brindaba absoluta felicidad.

Y tu? Qué es aquello que haces para conseguir “tu momento”?

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Sobre el autor

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Ella es una persona creativa, divertida, que sueña despierta y que adora romper las reglas. Le gusta el diseño, la creatividad y los detalles que marcan la diferencia. Este blog estimula las pequeñas inquietudes que un grande debe tener. "Por que, las noches que contienen sueños, son noches que duran días."

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