La escuela de los 30

Llegando a los 30 uno hace una reflexión profunda, que me imagino que será la antesala a la famosa crisis, en la que pones en una lista lo que has aprendido en todos estos años, poco mucho, regular o mal. Cosas que nos han costado asimilar o reconocer, como por ejemplo que poner mi bienestar por encima de otros no es egoísmo, sino quererse a uno mismo, que no importa ni donde ni cuando, que lo más importante es con quien.

Que el perfeccionismo lleva a la esterilidad, al igual que el planificar corta las alas. Que el sentido de las cosas se identifica con el tiempo. Que no hay una harmonía constante… La hay en algunas parcelas de la vida, pero la tranquilidad plena es igual que la felicidad, si te paras a pensar siempre sacas algo. (Así que no le des tanto al coco…)

Que tu entorno no necesita nada de ti, solo que les escuches. porque en esta vida sólo estas tu, y los tuyos. Que no hay que compararse, sino no bajar la guardia en cuanto al aprendizaje y mejora. Que hay que quererse más, aún con esos kilos, esas pecas, y ese corte de pelo tan feo que te acaban de hacer. Que hay que querer más… Que el amor es gratuito, y que lanzar una sonrisa borra muchas lagrimas. Que hay que reír más, hay que reírse de la vida, de mi, de ti, y contigo.

Que las circunstancias adversas ayudan a madurar porque no hay nada tan bueno, ni tan malo. Y los cambios son siempre oportunidades. Con los 30 aprendes tambien que los detalles marcan la diferencia, o todo y más sobre la palabra humildad y perdón, esto último es lo que más me cuesta a mi y pero todavía sigo yendo a clases en la escuela de la vida para aprender y para saber perdonar.

En fin… Los 30. si, ya estan aqui. Yo afortunadamente no los aparento (o eso me dicen los que me hacen la pelota) y en mi caso, los 30 son los nuevos 20, no porque sigamos yendo a Fabrik a partir la pana, sino porque sigo teniendo la misma energía, vitalidad y ganas de comerme el mundo que si estuviera acabando la carrera y me creyera Diosa. Que al final es lo que importa…

Entender que los años enseñan cosas tan grandes que los días son incapaces de entender… Hoy soy el resultado de muchas risas, lloros, conversaciones, relaciones, logros, torpezas, interacciones, vinculaciones y sobretodo perdidas, que me han ido abriendo camino para llegar a ser quien soy.

Noviembre dame un mes más para darle una bienvenida como se merece a la siguiente década, que se va cagar!

Caitlin Cawey

Caitlin Cawey

Sobre el autor

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Ella es una persona creativa, divertida, que sueña despierta y que adora romper las reglas. Le gusta el diseño, la creatividad y los detalles que marcan la diferencia. Este blog estimula las pequeñas inquietudes que un grande debe tener. "Por que, las noches que contienen sueños, son noches que duran días."

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