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Dolce Far Niente

Hace unos días fui al medico por unas manchas en la piel que, viniendo de unas vacaciones entre mar y selva todo indicaba a que podría ser una picadura de algo raro. Pues no, la doctora me miró unos 10 segundos y me dijo: Estas muy cansada, relájate y aprende a aburrirte y solo así se te quitarán las manchas.

Pagar en un hospital privado para que me dijera esto me cabreó, pero sobretodo me dejó descompuesta con su respuesta después de haber estado 20 días más que relajada… Y es que ahora resulta que lo verdaderamente difícil es no aburrirse. Que los doctores incluso lo recomiendan. Que no vale con irse a 20.000km de donde vives, que lo que tienes que hacer es, nada. Deja el móvil niña, que no hay internet, no hace falta leer, ni ver la tele. Desconecta.

Decía Enrique Vila-matas que: “No hacer absolutamente nada es la cosa más difícil del mundo, la más difícil y la más intelectual”. Leer más

Escucha

Escúchalo todo, al de arriba, al de abajo, al más sabio y al más tonto. Tu escucha, no pares, porque este es el mejor consejo que alguien te podrá dar, porque escuchar es dejar que la vida te entre por todos lados, que el cerebro respire y que entren nuevas ideas en forma de aire fresco. Reciclarse.

Es terapia, es pensar en ellos y dejar de escucharse. Escucha las entre lineas, las miradas, los gestos y el silencio.

Los que escuchan son los que luego acaban triunfando, porque se anticipan a las necesidades, y ellos mismos son los que se dan cuenta de que se pueden cambiar muchas más cosas haciendo reír que haciendo llorar.

Por que hay una linea muuuy fina entre escuchar y oír. Al igual que hablar no es comunicar, ni mirar es ver, ni tener fortuna es tener dinero, ni ser feliz es tener sonrisas, ni enamorarse es ser correspondido, ni caerse es siempre levantarse, ni sentir es siempre llorar…

Bienvenidos al rincón de pensar…

Viejo lobo de mar

Fred sabía que en tierra había otra vida, que no estaría solo, que probablemente tendría familia, y haría amigos, incluso sabía que su pescado tendría compradores, pero el disfrutaba del silencio de la soledad y le daba miedo y agobio pensar en lo rápido que iba la gente de tierra. El no quería móvil, ni internet, no quería usar el metro, ni necesitaba más para vivir de lo que ya tenía. Había oído hablar de que esa gente enjoyada con la que se cruza en los yates viven en casas con piscina, y que veían la tele en 3D -aunque no entendiera mucho de ello-.

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Y no dormiré para descansar, sino para soñar…

Si llegara a vieja me gustaría hacerlo super arrugada. Como una pasa o nivel Shar Pei. Me gustaría que los ojos se me hundieran por el peso de todo lo que han visto y que mi boca fuera grande para poder hablarles sólo de lo importante. Ni de política ni, de mi. Hablaría de que los elefantes no hacen ruido al andar, o que pellizcarte el codo no duele, y me gustaría que el resto de ruidos fueran de la brisa que hace mientras nieva o del de los troncos al quemar.

Si llegara a vieja me gustaría cerrar los ojos y recordar mis diez, veinte, treinta, cuarenta… Y mirar a los míos sabiendo que ya solté todo lo que quería contar y todas las burradas que hice para que las volvieran a repetir, sin ticket regalo.

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Ahí va…

No me gusta, no gustar, no me gusta mirar sin ver, hablar sin pensar, jugar sin riesgo, viajar sin sentir, comer sin disfrutar, llorar sino es de alegría, vivir sino es con illusion, ni bailar con complejos.  No me gusta no saber vestir de azul, la lluvia, no ver el sol, madrugar, desayunar al despertarme o cenar mucho, ni los olores intensos. No me gustan los malos despertares, la arrogancia, el orgullo, la coca cola, el chocolate sino es blanco, el 2013, el alioli, el ajo ni la cebolla, la pasta de dientes de color blanco, ni las barras libres. No me gusta… no, ODIO ser perfeccionista, me para y me bloquea, y no me gusta bloquearme. La pérdida de tiempo, ser yonkie de las rrss, el arrepentimiento, (pero es lo que hay), la vulgaridad, no me gusta el Barça pero si Barcelona y lo que me recuerda. No me gusta la gente que no lucha, las despedidas o celebrar mi cumpleaños, (demasiado jaleo hasta que no me pueda pagar una birthday planner). No me gusta sentirte lejos, ni que no estés, no me gusta la incertidumbre ni las esperas. Crecer.
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La primera vez

Aquello de que “nadie nace sabiendo” es una verdad como un templo, que a los 11 meses de gatear y restregarte por el suelo eres tu la que te levantas sin entender porque todas esas personas mayores y emocionadas mueven los labios y dicen algo así como “ven con Papá”. Porque por mucho que te empujen o te pongan el osito delante, el primer paso siempre lo das tu y tú, y solamente tú y nadie más que tú. (cómo la canción).

Y lees el título del post y te imaginas que voy a hablar de mi primera vez, sí, aquella vez… Pero no, siento decepcionaros a todos los que os esperabais que iba a transcribir un párrafo de las Edades de Lulú, 50 sombras de Grey o algo de eso… Pero no, me refiero a todas esas piedras que se nos ponen en la carretera de la vida y que nos obligan a aprender a coger la siguiente curva.

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Si quieres puedes venir a vaguear conmigo…

Parece que cuando el frio aprieta se enciende en nosotros el luminoso de “Palomitas ya”, que viene acompañado de peli, manta y vaguear, por supuesto. Creo que solo como palomitas en invierno, o quizá es que me atiborro tanto que cuando llega el verano ya estoy en modo saturación y las cambio por los pozos de Haggen Danz.

Y es que a veces hay que darse ese capricho de vaguear sin tener que justificarse poniendo ojitos de cordero degollado. Lo sé, estoy entrando en terreno peligroso y los más sensibles seguramente ya hayan cerrado este blog. Que no cunda el pánico.

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Sin tiempo para dedicarle al tiempo

Siempre he pensado que el mejor regalo del mundo es el tiempo. Tanto para regalarte a ti como para cedérselo a otro. “Perder” algunos minutos del día en dedicárselo a otros es sin duda uno de los mayores placeres de la vida.

De hecho, valoro tanto el tiempo que me he acostumbrado a pensar que nunca habrá un 28 de octubre a las 12:32pm, -que es cuanto estoy publicando esto-, así que piénsalo, ¿lo aprovechaste? ¿Sacaste partido a ese minuto? ¿No? Pues… Sayonara baby! Se fue y no volverá jamás…

En este mundo de falsificaciones y pirateo, ya podrían inventar algo para aumentarlos minutos de mi día. “¿Me pone unas cuantas horas más de día por favor? Si, para llevar”.

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Nunca dejes de ser feliz!

RECUERDA
Recuerda que hubo un tiempo en el que fuimos viajeros, no turistas, en el que nos guiábamos por la curiosidad, no por un libro.
…Y no necesitábamos reserva para pasar una noche.
Recuerda que siempre teníamos tiempo para hacer amigos y para aprender, y para recordar que la ilusión mueve montañas, que hubo un tiempo en el que un mundo entero decía NO SE PUEDE, y finalmente la ilusión de un país demostró que el mundo estaba equivocado.
Y recuerda que la vida es una sucesión de momentos que dependen de ti, de como las vivas…
Estemos donde estemos dentro de un tiempo siempre RECUERDA…