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El filtro de tu vida

En este mundo en el que venimos sin instrucciones ni hojas de ruta, y en el que actualizamos software cada dos por tres, ya te habrás dado cuenta de que la vida es una larga conversación honesta con uno mismo y sin embargo, que eres solo una linea en la conversación de otros.

Y digo honesta porque la honestidad es la distancia entre lo que dices y lo que piensas, la honradez entre lo que cuentas y lo que haces y la integridad entre lo que crees y lo que predicas…

A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que la felicidad es el único trabajo fijo que tendrás de por vida, y que echarle horas extras no te costara más de la cuenta… Que la maleta de las necesidades ahora es un bolso de mano, porque según pasan los años y tras largas horas de conversación honesta vas filtrando lo que realmente quieres.

El pie que duerme fuera de la sábana

Si, esa extremidad rebelde ese que no quiere nunca quedarse en su sitio, esa misma que te ayuda a echar el ancla en las noches de codo en barra o la que busca al compañero de cama. Si, esa que tan pronto tiene frío como calor pero se mueve a sus anchas para regular tu temperatura.

Si hubiera un kamasutra de posiciones para dormir placidamente, estoy segura que la de sacar la pierna de la sabana estaría entre las top 5.

Y qué me dices de los que se acuestan con calcetines para terminar quitándoselos inconscientemente en pleno sueño? Esos que hacen que al día siguiente te sorprendas del campo de minas en el que has dormido.

Ahora te habrás dado cuenta que no eres la única criatura rara en este planeta que duerme con un pie fuera y otro dentro… Seguro que algún día habías pensado el porqué de este hecho, o incluso te habrías creído raro, pero no… Pues bien, los pies son esos reguladores de temperatura corporal que hacen que, en un momento dado, y cuando más lo necesitamos, equilibra el calor haciéndolo bajar del modo más acertado posible para que nos entre ese sueñecito agradable.

Existe una estrecha relación entre la calidad del sueño y la temperatura corporal, lo que explica que, normalmente, se duerma mejor en invierno que en verano. Voy a comprobarlo.

Apaga la luz. Hasta mañana

Morir de empatía

Empatía: capacidad de percibir lo que otro puede sentir.

En otras palabras, conectar! ¿Como de larga es la barrita de batería de la empatía? ¿Se gasta igual en diferentes ambientes? y esa es otra, ¿como se carga cuando estamos bajo mínimos?

En el número de enero de la Harvard Business Review se publica un artículo llamado “The limits of the Empathy” donde describe el arte de preocuparse por los demás. Porque si, es todo un arte en el que no están muy bien definidos los límites y que además de agotar, no se retro-alimenta ni tiene efecto boomerang.

Y como todo en la vida, hay que saber medirla. Vivir constantemente en los zapatos del otro puede desconectarnos emocionalmente de nosotros mismos, que es cuando escuchamos aquello de: “Ahora te toca ser egoísta, piensa en ti y dedicate tiempo”. Leer más

Y ahora corre, vuelta no te detengas

Descubierto! A ver, no es un descubrimiento reciente, ni que haya quitado tiempo a los estudiantes de Harvard o a los avances de la Medicina Nuclear, pero por fin podemos ponerle nombre a ese sentimiento de creer en una persona tanto y tan fuerte, que le ayude a conseguirlo. Si my friend, tu palabra vale, y vale mucho. Tener expectativas sobre alguien y hacérselas saber tiene su consecuencia.

Seguro que te ha pasado que alguien de tu entorno tenía un negocio/exámen/oposición/entrevista entre manos casi imposible pero que todos apostaban por el de manera muy fuerte, y finalmente a modo de superhombre/semiDios va y lo consigue!

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Yo invito

Hola, qué quieres? Te llamas?

Te invito a tomarte una copa con la vida, a dejarte ahogar las penas, a olvidarte la vergüenza en el fondo del vaso, a sentarte en esa silla, a bailar en esa barra y a que cierres este bar conmigo.

Te invito a parar la noche, y a volverte invisible.

Aprovecha; en el cielo no hay alcohol, y a estas horas las calles ya han perdido su nombre.

Te invito a una, o a dos… El limón y la sal lo pagas tu…

A callar a la luna y a gritarle al sol; Te invito a serte infiel por unos minutos e incluso horas…

A despeinarte… Te invito a un gracias y a un hasta luego.

A la siguiente paga la alegría.

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De algo fuerte, fuerte…

Me dicen que escriba, que hace tiempo que no lo hago. Y que  cuente algo fuerte! Pero qué hago, ya no me queda Scroll en Pinterest para buscar Inspiración. Vale, no pasa nada. Algo fuerte joder… Vale… Los chupitos de Jagger del sábado, ah! no, no me acuerdo; de los 30 detenidos en Cobo Calleja, uf, no que coñazo… Vale, el queso! Puedo hablar de cuanto echo de menos el queso viviendo fuera de España. Es la hora de la cena y me tomaría un surtido de roquefort de los peor mal olientes y fuertes del mercado francés. Uff.. Francés, si, también me acuerdo de que mi tía dijo una vez que podrías enamorarte de un gabacho solo por escuchare hablar y si, cuanta razón! Que bien suena un “tu es très jolie” o un “Viens ici” Yo recuerdo dar clase de francés muchos años y que me tuvieran castigada escribiendo 50 veces “Excusez-moi, monsieur ! Je suis désolé” y no sonaba tan bien, en fin… Vamos a cambiar de tema que no quiero seguir con esto del francés…

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Me pregunto…

Me pregunto si te acordarás de nuestros besos de buenos días, nuestros paseos, de nuestras charlas en la terraza, de las tardes de toros, de nuestras citas en el ordenador, de cuando me enseñabas tu parte más artística, del vaso de agua estratégicamente colocado en la cocina para distinguir de quien es cual, de tus canciones y de cómo las tarareabas, de sentarte a comer a mi derecha, de mi mote, de mi comida favorita, de mi lado de la cama, de cuando me recogías en la universidad o cuando me ayudabas con los recados, de cuando le dabas de comer a escondidas… Me pregunto si sigues madrugando cada día y paseando al despertar, o haciendo es

os bocadillos de aceite y jamón. Me pregunto si el tiempo te ha borrado mis te quieros, los tuyos, los suyos, mi olor, el de tu toalla, el de tu perfume, el de tu desodorante, o si podrías volver a escribir una de esas cartas tan bonitas y motivadoras. Me pregunto si aún sigues con la idea de abrir una papelería en el desván, si sigues contestando al teléfono con un “que hay” o de si sigues dando esas propinas tan generosas. Me pregunto si te acuerdas de los martes, de compartir el sofá negro, de las comidas de fin de semana partiéndonos la caja, de Barcelona, del significado de paralaje, de nuestras anécdotas, de las tuyas, de las mías… Me pregunto si me lees, si has intentado llamarme, si me sigues o si miras mi foto del Whatsapp… Me pregunto si tus palabras siguen siendo tan sabias, tu mirada tan sincera, y tu olor tan puro. Me pregunto si sigues iluminando el camino de los demás y sigues pensando que vivir es un placer…

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¡Bienvenido 2015!

Estos días se llenan las redes de listas, listas por todo! (Que sí, que funcionan en Twitter muy bien, pero ya huelen…) Los top 10 del 2014, los mejores videos, las caídas mas graciosas, las cagadas de los famosos, las empresas que más han ganado y las que menos, listas de propósitos, promesas, juramentos, mentiras, obligaciones… Cuando además no te das cuenta de que todos los años te rompes la cabeza pensando en qué cambiaras y sin embargo 365 días después no lo haces, cazurro!!! Así que olvidate, seguirás fumando, cenando pizza, vagueando, derrochando como un cabrón, y bebiendo como un cosaco.

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La perfección conduce a la esterilidad

¿Qué levante la mano quien no ha considerado el perfeccionismo como una cualidad positiva? ¿Cuántas veces hemos lanzado ese adjetivo con la boca bien grande ante un Director de Recursos Humanos? Centrémonos, La Real Academia Española define, de manera muy breve, esta conducta como una “tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”.

Es cierto, este rasgo esta bien considerado por la sociedad, y por eso todos abusamos de esta palabra en muchas ocasiones pero, ¿sabes todo lo que conlleva? Pues bien, aquí viene la verdad…

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¿Podrías ser un buen emprendedor?

La Revista Forbes ha sacado un artículo donde describen los detalles que evitan las personas emprendedoras. 
¿Quieres saber cuales son? 
  1. No se lamentan de lo que hacen: Han aprendido a ser responsables de sus actos. Cuando las cosas no salen bien, son capaces de pasar al siguiente paso con rapidez. Son optimistas.
  2. No desperdician su energía: Saben que su fuerza está en la capacidad de gestionar sus respuestas.
  3. Aceptan los cambios: Cuando se les cambia el paso, son capaces de verlo como un nuevo reto o desafío.
  4. No viven en el pasado: Invierten su energía en la creación de un presente y un futuro optimo.
  5. Toman nota y aprenden de los éxitos de otros: Analízan el logro para poder sacarle partido transformandolo a un proyecto propio.
  6. No pierden el tiempo en cosas que ellos no pueden controlar: El clásico “para qué estresarte” cuando hay tráfico o pierdes una maleta, si no vas a conseguir nada…
  7. No tienen miedo de arriesgar
  8. No cometen el mismo error dos veces: Aprende de sus errores.
  9. No tienen miedo a estar solos: Incluso valoran, buscan y necesitan ese tiempo.
  10. No esperan resultados inmediatos: Saben que un buen paso adelante requiere tiempo por muy pequeño que sea. 
 
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